📖 Lectura
Marta tiene veintiocho años y vive en Sevilla. El próximo mes se muda a Canadá para trabajar en un proyecto de dos años. Antes de irse, quiere organizar toda su vida en España. Por eso, ha hecho una lista de tareas con fechas límite muy claras.
Su madre está un poco nerviosa y le pregunta todos los días: "¿Ya has terminado con el piso?". Marta siempre responde con calma: "Para el viernes, ya habré firmado el contrato de alquiler con los nuevos inquilinos". También le explica que, para el fin de semana, ya habrá vendido el coche y habrá regalado los muebles que no necesita.
Sus amigos han organizado una fiesta de despedida para el sábado. Marta está segura de que, cuando llegue ese día, ya habrá resuelto todos los problemas administrativos: el banco, el seguro médico y los papeles de la universidad. "Cuando suba al avión", dice sonriendo, "ya habré hecho todo lo importante y solo me quedará disfrutar del viaje".
Sin embargo, hay una tarea que le preocupa: no sabe si para esa fecha ya habrá aprendido suficiente inglés para sentirse cómoda en su nuevo trabajo. Su profesor le asegura que, si practica todos los días, para el viaje ya habrá mejorado mucho su nivel. Marta confía en él y sigue estudiando cada noche, aunque está cansada.
El día de la despedida, sus amigos le preguntan si echará de menos su ciudad. Ella responde que sí, pero que también está emocionada. "Dentro de dos años", dice, "habré vivido una experiencia increíble y habré aprendido mucho sobre mí misma". Todos levantan sus copas y brindan por su futuro.